El Escudo de Anfield

Jürgen Klopp ha comenzado al frente del banquillo del Liverpool su tercera temporada, tiempo suficiente para reconocer los tiempos de todo proyecto. Una vez el alemán fue dando forma y color a los futbolistas que le escuchaban y escuchan cada mañana, las exigencias fueron sumándose para que, una vez las ideas han sido transmitidas y plasmadas, toque sumar talento específico que facilite y complemente sin tanta necesidad de adaptación. Klopp, un entrenador cuyas ideas pueden definir los jugadores que adquiere, busca en Oxlade-Chamberlain alguien que rinda desde el principio. Que rinda como Klopp quiere.
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Y para que Oxlade pueda definir o pueda llegar a hacerlo el mundo futbolístico de Klopp, habría de empezar definiéndose a sí mismo. A sus 24 años, el exjugador del Arsenal había comenzado esta temporada como carrilero del 3-4-2-1 de Arsene Wenger, mejor en la izquierda que en la derecha y mejor como extremo que como centrocampista si atendemos a las dos alturas más evidentes de la posición que ha ocupado, pero remarcando la cualidad que más le ha definido en su etapa londinense: la polivalencia.

En un fútbol tan particular como el inglés no se necesita una capacidad técnica o táctica para ser polivalente. En campos tan largos y con tanto espacio para correr, la capacidad física ayuda a que determinados futbolistas se adapten a diferentes posiciones y sistemas con cierta frecuencia. Oxlade-Chamberlain tiene mucho de esto pero también tiene un poco de todo. Su llegada al Liverpool bien podría señalarse a raíz de esta circunstancia.
Chamberlain, que ha sido extremo, segundo punta, interior y miembro de un doble pivote, llega al Liverpool para seguir siendo él mismo y progresar de la mano de Klopp. Juegue en la posición que juegue en Anfield, su fútbol no se va a ver cohibido ni encorsetado, pues el ritmo y la presión van a permitir que Oxlade esté en consonancia consigo mismo y con todo lo que le rodea. Klopp, rebosante de felicidad cuando se concretó el movimiento y fue preguntado en rueda de prensa, sabe que Oxlade es el tipo de fichaje que, sobre el papel, no puede fallar, respondiendo a un estilo que le favorece más que el que ha visto en su día a día en el Emirates Stadium. Más allá de lo que le queda por pulir al técnico alemán, el Liverpool está para competir títulos.
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El desembarco de Klopp en la Premier se caracterizó por sumar la identidad propia con la cultura del propio fútbol inglés, marcando la diferencia en la presión, tanto física como posicional, que sus equipos disponen originalmente. Sus jugadores son los que mejor se colocan para robar y trampear al rival en campo contrario; un sistema de relevos activos que facilita la creación de espacios tras robo y un vértigo que el futbolista agradece esprintando. Esto, a Oxlade, sea extremo o interior, le sacará muchas sonrisas. Antes que la posición, para Klopp está el futbolista, y en su libreto, todos los suyos realizan esfuerzos e interpretaciones bastante similares, se llame lateral, centrocampista o delantero. El espacio es la base del ataque y activarlos es tarea de todos.